miércoles, 4 de marzo de 2009

aGente 299

Esta gata está hoy triste, muy triste, pero tengo una estúpida sonrisa en la boca. Una boca que quisiera ser besada. Antes de las 13:30 tenía mil motivos para la tristeza: me han despedido, me han puteado, no me han dado el curro de Yunquera (luego escribiré sobre eso) y sin embargo de lo único que soy consciente ahora es del número de matrícula de su moto, del número de placa, y del color de sus ojos. ¡Ah! también recuerdo el largo de su pelo, su barba bien cuidada, sus manos.... manos demasiado fuertes para no ser músico. Bueno, esta gata va a bajar de la nube, y a sentar sus cuatro patas sobre el asfalto. O quizás no, quizás me quede un tiempo en este canalón imaginando diálogos que no se van a dar.

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