martes, 3 de febrero de 2009

bendito sean los albañiles

Ayer un albañil me dijo una cosa muy bonita. Había llovido y llevaba mi paraguas rojo en la mano, cuando el hombre junto a la cuba me dijo: qué me gustaría ser aunque fuera paraguas, pá que tú me llevaras de la mano por la calle.
Y yo, que sé que no soy ni muy bonita, ni muy feucha, intenté darle la más bonita de mis miradas, y mi boca se dibujó con la sonrisa que le hubiese dedicado al que amo.

¡Bendito sean los albañiles!

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