viernes, 13 de febrero de 2009

8 vidas

Creía que para las gatas sólo había 7 vidas, pero ahora estoy en la 8, y estoy viva. Vibro, y chorreo, y enrojezco, y mi nervio puede llegar a más de 180 pulsaciones. Mis pies almohadillados ya no bastan para sujetarme a las tejas. Antes no estaba segura de si podía estar viva. No sabía si sólo bastaba con desearlo. Pero ahora que lo he sentido y que mis ojos de gata se han vuelto a empañar con el calor de mi pecho, ahora sé que vivo. No importa qué gato lo ha provocado, ni siquiera quiero saber si sólo fue la luna. No me importa por quien fantaseo ahora. Lo importante, lo único importante es que me hiciste sentir como una gata en celo, como una boba, que mi cuello se ofrecía para ser rozado, que observé cada rasgo de tu cara, sólo para poder evocarla. Lo importante hoy es que te busco entre los callejones.

No hay comentarios: