domingo, 23 de diciembre de 2018

saTÉlite2018



Lo que siento al dejar 2018 es que dejo un satélite artificial. Lo empecé con mentiras, y como me estaba permitido mentir las mantuve. Pero no pude mentirme a mí misma, lo mandé todo al carajo y aposté. Creí que era una apuesta de verdad, y lo hice fuerte, como hago casi siempre, inconsciente y expositivamente. Me dañaron. Hubiera sido quirúrgico, rápido, si no fuera porque me empeñé en hacerme culpable, para que me perdonaran y desde la “inocencia” retomar la apuesta. Pero no ocurrió así, ¿verdad? aún me pregunto qué pasó, porque lo que dices que pasó, ambos sabemos que no es verdad...así que hemos dejado correr las cosas, yo he reconocido que no soy culpable y tú, bueno, qué importa a estas alturas lo que tú creas.
De alguna manera el año continuó en la falsedad, o en el engaño, por ser más suave, porque hubo mucha verdad entre las mentiras que vivíamos. Yo traté de volver a la primera mentira, y como me estaba permitido mantenerla tratamos de alargarla. Sin embargo, me hierve el hígado cuando no estoy en mí, así que una vez más me encontré mirando un espejo sin querer atravesarlo. Una vez más Alicia. Una vez más la madriguera me llamó y entré en ese túnel de oscuridad que huele a tierra mojada. Lo hice desde mi honestidad, arriesgando, a pecho descubierto, porque no había otra manera de ser auténtica y sincera conmigo.
Me fui. Y para poder mirarme y sentirme coherente conmigo, para no seguir manteniendo el rincón de la amistad, ni la huella de la esperanza dije lo que sentía a quien ya sabía que no lo sentía por mí y seguí adelante. Una cosa son las mentiras y otra la realidad, aunque a veces mi realidad se llene de mentiras. 
Bueno, confieso que seguí más o menos, pero aquí estoy, aceptando, madurando, tratando de hacerme dueña del rechazo, (del lícito y libre) no culpándome por los límites que dejé que se traspasaran, bloqueada. Pero sigo y es un ejercicio interesante de desapego, respeto y amor. Amor desde la concepción más prosaica que fluye entre mis piernas, amor que escondo dentro del miedo.
Así, que en lo personal 2018 está siendo (según lo siento) ese satélite artificial, impuesto e impostado que gira en torno a mi Yin, sin que yo sepa aún de dónde viene la luz.

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