Hoy en la clase de aeroyoga me he
puesto a llorar, otra vez me he roto, como llevo haciéndolo ni sé
el tiempo. Ya no sé cuántos pedazos más tengo. Hoy cuando he
llorado estaba sintiendo eso que te dije una vez, que tú eres un
regalo y voy a tratar de explicarte por qué, porque siento que cada vez será más difícil encontrarnos, y de alguna manera para mí es importante no olvidar lo que me haces sentir.
Yo te conocí cuando más miedo, más vulnerable y más deshecha
estaba. Cuando no era. Y supongo que quise amarte desde ese día, pero te aparté, no
podía sentirme. Mientras me cosía y me reconstruía tú siempre
estabas presente, pero yo no quería, ni podía acercarme, aunque te
respiré las pocas veces que me dejaste. Yo me entretuve con otros cuerpos y otros amores mucho más (digamos) que diáfanos. Un día descubrí lo evidente, que
yo no te interesaba, pero que todo lo que yo ocultaba sí. Tú me
diste el valor (o el interés) para ser completa. Nunca le había
enseñado a las personas a las que amé lo que había escrito sobre
ellos, y peor aún, nunca había escrito algo para que fuese leído
por el objeto del deseo. Es verdad que con Ariel he jugado, y con
Chris, pero son puras fantasías, construimos o construí el universo
de nuestros deseos. Una vez, o dos he escrito historias que le he
mandado a Ariel, pero nunca hubo poesía, nunca él ha leído nada
que haya vomitado desde mi dolor o mi frustración o el ánimo de
enamorar. Nunca. Solo tú. Solo contigo es que aprendí a ser
completa. Y esa mirada sobre mí que tú me das, esos 360 grados que
pones en mí, son tu regalo, aunque tú lo ignores. Es cierto que
sería objetivamente más completa si también amases lo evidente, y
eso me ha importando mucho, durante mucho tiempo, y a veces me sigue
doliendo. Pero también sé, con plena certeza, que si me amaras no
podría compartirme, porque entonces, estaría dejando “mi vida en
tus manos” y eso no puedo. Tanta vulnerabilidad me hace esconderme,
replegarme, ocultarme.
Hoy he comprendido que si puedo mirarme
desnuda al completo es porque hay una realidad objetiva y es que tú
no me deseas, tú no me amas, tú no quieres amanecer o vivir conmigo
en ti, así que esa realidad es la que me ayuda a entregarme porque
tú no me vas a tomar. Una vez estuvimos cerca de que yo me
confundiera y lo creyera posible, pero mi cuerpo entero se puso en
alerta. El miedo no viene porque yo estoy expuesta, viene por la
certeza de que no puedes arroparme. Está bien. No te cuento esto
para que tú tengas que darme tanto como yo a ti, porque tú ya te
has dado a otras personas y yo nunca lo había hecho. No al menos
de esta manera tan "a pecho descubierto", así que eres un regalo porque me has mostrado a mí
misma en mí misma, sin nada que ocultarme, sin huír. Sabiéndome
rechazada, por primera vez en mi vida he sido valiente (bloqueada,
pero valiente) estuve ahí, como pude, hasta donde el miedo me
paralizó y la cabeza me dominó. He sido yo en todo mi ser. Gracias.


No hay comentarios:
Publicar un comentario