Que alguien me explique que solo estoy sintiendo un desengaño, que alguien le explique al enfermero que lo que tengo es un mal pasajero. Me siento una mierda de feminista, y mi
condición de mujer no me salva. Otra vez llorando por los rincones
porque me siento herida, otra vez enarbolando la bandera del “hombre
bueno” que quisiera tener a mi lado. Otra vez no queriendo sentir,
ni dejarme sentir, luchando contra mi fragilidad, mi vulnerabilidad,
mi idiotez. Otra vez machacándome y suicidándome por pura fantasía.
Así que me voy al mar, a un mar que esté tan lejos que sea el de
mis propios entierros, el mar de la Serenidad, y allí me quedaré.
No tengo fuerzas para nadar en el Océano de las Tormentas, ni en de
la Crisis, a pesar de ser mi mar Conocido. Puto mar de Vapores con
nombres de hombres que me niego a pronunciar.
Voy a sentirme en el mar Frío, el mar
de la Fertilidad, el Marginal, porque no consigo que la vida fluya
entre mis entrañas. No puedo echarle la culpa a las Serpientes, ni a
la Humedad, ni al mar de los Ingenios, ninguno de ellos es el
culpable de que haya perdido, sólo una vez me sentí arrastrada
entre el Mar Austral y el Oriental, y con Néctar y Lluvias, pude
sentir las Olas, pero solo fue un espejismo del Mar de Nubes.
En la luna, en la cara oculta donde no
amanece.

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