jueves, 15 de marzo de 2018

NaDa es tan estimuLAnte como tu AuseNcia


Te echo de menos, como antes eché de menos a otros y como espero no tener que extrañar nunca más a nadie. Echo de menos nuestra cotidianidad furtiva, nuestra complicidad aprendida. Echo de menos tu mirada, el hueco de tu diente, las líneas de tu mano, los nervios de tu rodilla. Echo de menos el cerco de tu axila. Echo tanto de menos lo que hemos perdido que nada me compensa, ni el mar, ni el viento, ni la soledad que completa mi ser. Nada es tan estimulante como tu ausencia. Nada es tan enriquecedor como el tiempo en el que sin ser nada construimos la esencia.

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