jueves, 3 de mayo de 2018

CuaNdo el desAmor te eMpoderA

Hoy escribo para la misma persona a la que quise amar. Hice todo lo que mi humanidad me ha permitido y, sin embargo, él no me quiere. Está bien. Aunque el dolor es importante, también es estimulante para la creación, para sobrevivir...y para llegar a vivir.
Hoy he cruzado la calle porque él estaba allí, sentado, y yo no quise pasar como si no le viera, como si fuera un nadie, así que me he acercado. Nos hemos abrazado, abrazado, ¡y crees que eso es sentirse!, luego no me ha mirado, ¿podés creerlo? No ha sido capaz de mantener mi mirada, no ha mirado la boca que tanto deseó, no me ha mirado...¿y yo? Bueno pues yo trataba de averiguar por qué quería amarle, y buscaba su mirada, la que no encontré, por supuesto, y dibujé en su boca con mi imaginación, la sonrisa que otras veces le vi.
Hoy frente a él he sentido el desamor, y me siento triste, y aún no sé a quien corresponde ese desamor. Solo sé que hay en mí una sensación de empoderamiento, porque yo le miro, le miro con ternura, con cariño, con esa mirada anhelante, diciéndole que quise amarle, y sin embrago, él que no me mira, no tiene nada.

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