Esta mañana me levanté, deseé buenos días al hombre que aún sigo amando (sin querer seguir haciéndolo) y le pregunté si aún hay posibilidades entre nosotros. Me dijo que no, y que creía que ya lo había dejado claro, que no entendía mi pregunta. Solo contesté que lo dejó muy claro antes, pero que yo quería saber si seguía sintiendo lo mismo ahora. Ahí acabó la conversación.
Yo había conseguido no tener contacto con él, no mensajes, no llamadas, cero comunicación. Él, hace una semana me mandó una foto. Yo fui idiota, caí en la trampa, volvimos a hablar. Así que hoy mi pregunta no nació de la nada, ni de una locura ancestral (que también poseo) mi pregunta directa y valiente llegó desde la provocación. Soy grande, no tengo tiempo, ni energía para bobadas. Elijo mis ong, mis causas perdidas y me desvivo por ellas aún sabiendo que me van a vaciar.
No me siento una niñata por haber preguntado, no me arrepiento de haberlo hecho, solo, única y exclusivamente, me sigo atormentando con el porqué ¿por qué sigo buscando su aprobación? Me duele el ego.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario