martes, 6 de marzo de 2018

MatEr


Tengo el viento entre mi corazón y tu ombligo.
Se mece, se entremece, se balancea.
Bebes el agua de mis entrañas,
una vez más, la última quizás, la penúltima espero.
Mi sangre ya no fluye si no es atraída por tu centro de gravedad.
Las raíces de mi piel florecen en tu desnuda cicatriz.
Durante miles de instantes tu latido y el mio fueron uno.
Te enseñé el miedo, el amor, la rabia, el perdón.
Eres la criatura más hermosa que he podido ser.
Eres el alma que compartió mi cuerpo.
Jugamos a crecer uno en el otro.
Cuando el dolor de ambos te haga venir hasta mi pecho lo habremos compartido todo.
Porque fui tu esencia y tu la mía yo te amo.

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