Se mece, se entremece, se balancea.
Bebes el agua de mis entrañas,
una vez más, la última quizás, la
penúltima espero.
Mi sangre ya no fluye si no es atraída
por tu centro de gravedad.
Las raíces de mi piel florecen en tu
desnuda cicatriz.
Durante miles de instantes tu latido y
el mio fueron uno.
Te enseñé el miedo, el amor, la
rabia, el perdón.
Eres la criatura más hermosa que he
podido ser.
Eres el alma que compartió mi cuerpo.
Jugamos a crecer uno en el otro.
Cuando el dolor de ambos te haga venir
hasta mi pecho lo habremos compartido todo.
Porque fui tu esencia y tu la mía yo te
amo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario