Me siento tan sola que ni mi soledad me acompaña. He gritado y mi grito ha sido el eco de mí misma. Me siento tan perdida, tan absolutamente loca y cuerda a la vez que sólo hago llorar. Hay algo bueno, hoy no quiero llorar sobre su hombro. Me siento tan sola que ni siquiera amarle me da consuelo. Supongo que eso está bien. Poco a poco voy curándome de mi obsesión.
Anoche pensaba que si pudiera elegir, elegiría la muerte por sobredosis de electricidad. Dicen que es una muerte dolorosa e intensa. Así siento que ha sido mi vida, dolorosa e intensa. Es un acto de coherencia que mi muerte también sea así. Así que si alguna vez me dan a elegir, que me aten a una silla, que me encapuchen la cabeza, que me conecten a la fuerza de la energía y me den un chute de paz. Si pudiera elegir… (4 abril, domingo de Ramos 2009)
lunes, 6 de abril de 2009
tan Sola que ni mi Soledad me acompaña
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario