viernes, 14 de marzo de 2008

anoche enrejé a la luna


He vuelto. He tenido encerrada a la luna, pero ahora estoy aquí, a su sombra. Mientras, estuve haciendo equilibrio entre las tejas, probando si se podía vivir en alguna espadaña. Pero, yo soy una gata de azotea, y no sé hacerlo. Ayer enrejé la luna para dártela hoy. Puedes dejarla libre, o esperar que mañana vuelva a meterse en su prisión. Ya sé adonde se guarda la vida que nos queda por vivir, y esta noche la llevo conmigo.

Qué bueno, que al regresar a casa, mi tazón de leche, y mi rincón de arena me estaban esperando. Qué bueno que no se fueron. Qué bueno que no hubo okupas. Qué bueno saber dónde dejé mi sombra.

Presiento que me voy a marchar. Buenas noches, cazadores.

1 comentario:

Un San Bernando dijo...

(bostezo perruno) Mi querida gata, para que encierras a la luna. Pareces como los humana/os que todo lo quieren controlar. Pero bueno la luna se liberará al aullido de mis casi extintos primos los lobos. No deberías encerrar nada mi querida gata, ni a la luna ni nada más.