Anoche fue la primera vez que follamos. Tu boca ha mojado mi alma y ha hecho chorrear mis labios, sin besarte. Es extraño este sistema del sexo. Yo había oído de cartas enviadas desde más allá del mar, pero tú estás al borde de la península. Oí leyendas de mujeres que mantuvieron fieles su amor. Pero hasta ayer no supe que hay un sexo sin contacto. Hasta ayer no me di cuenta cuánto de mí tiene mi propio sexo y qué poco te necesito. Y aún así yo quise ser por ti.
Y ahora que no existe soledad porque no hubo compañía, ahora que no hay decepción, ni miedo, ni huida, ahora que todo pudo ser perfecto...ahora sigo creyendo que lo que más deseo es tu olor. Conocer cómo hueles durante el sexo, sentir que puede ser fácil quedarse en ti.
Supongo que todo tiene que ver con la búsqueda. O con los desencuentros. Internet que nos eleva tanto nos hace aún más miserables, ya ni siquiera el sexo es auténtico o lo es más no sé. No tengo ni idea, tengo que reflexionar sobre eso. Porque si despojamos al sexo del amor, y buscamos sexo sin amor entonces, seamos consecuentes con nuestra búsqueda y tengamos sexo sin roce, sexo sin fluidos (me refiero a la capacidad de fluir) sexo sin saber como sabe la otra persona.
Creo que no, que no me convence la historia. Creo que seguiré buscando sexo por los tejados.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario