domingo, 24 de febrero de 2008

un día que Dios andaba distraido

Un día que Dios andaba caminando por el mundo, pensó que estaría bien acordarse de como era eso del sexo... a los 9 meses nacía el hijo del creador. Dios no lo quiso reconocer, y dijo que había sido una paloma, o algo así, pero su madre seguía insistiendo en que había sido él, y le puso Jesús.

Jesús creció en una zona marginal de una ciudad fronteriza, y siempre fue amigo de putas, yonquis, y gente rara que apenas se dedicaba a nada. Un día, el muchacho se dio cuenta de su condición divina y empezó a recorrer las calles descalzo. En cualquier garito en el que se paraba se ponía a hablar con la gente, y les contaba que el amor es el motor del mundo, que la felicidad es un estado del alma. Con su voz desafinada contaba historias de talentos, panes, peces, sueños incomprendidos y aventuras sin esperanza. Con el paso del tiempo se hizo el señor de las causas perdidas y la gente de vez en cuando le daba una moneda. No se sabe muy bien porqué pero mucha gente empezó a escucharlo. Tenía una peña de seguidores entre los que destacaban: tres putas, cuatro viciosos y dos maricas, además de otros indeseables que encontraban en sus palabras consuelo y esperanza, pero no en la vida que vendrá, sino en esta puta vida por la que nos levantamos cada día. Y quizás porque la esperanza es peligrosa es por lo que una noche, mientras dormía, el escuadrón de un ejercito inexistente lo golpeó hasta casi matarlo, y allí quedó tirado durante tres días. Tres días en los que ni comerciantes, ni transeúntes se fijaron en él. Nadie se acercó, a nadie le extrañó que sus manos estuvieran amoratadas. Tres días, con sus tres noches. Sólo un niño, llevado por la curiosidad o por el mal olor se acercó a él. Después, al amanecer, los basureros recogieron su cuerpo. Ni siquiera vino el juez a levantar su cadáver, y entre todos pagaron su entierro.

Dicen que hasta Dios sintió alivio de que se hubiera ido. Jesús se fue y se llevó la esperanza de los desesperados, aunque algunos que le conocieron dicen que se fue porque es más fácil creer en un Dios lejano que en nuestra humanidad, es más fácil creer que alguien nos cuida cuando nosotros mismos no podemos hacerlo. Es más fácil creer en alguien que está en el reino de los cielos, con toda escolta de ángeles, que en el loco de la esquina. Ese que se parece más a nosotros.

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