lunes, 8 de junio de 2020

el estUDio del PinTor


El estudio del pintor amanece cada mañana. Está a la derecha del pasillo. La ventana cerrada. Sin cortinas, con los cristales de la pared iluminando el suelo. Este estudio sucio, cementerio de bichos bolas y toros sin cuerpo es cueva a pesar de la luz. Cobijo de frustraciones ambidiestras, cúmulo de aire con ira, reflejo de mirada creadora, esponja de pensamientos febriles.
Está desordenado. Los bultos del futuro incierto se apoyan sobre la pared. Las maderas de la sal no consiguen camuflar la decepción. El mar se convierte en protagonista de adentro y de afuera. Los pinceles que se agotan, óleos en las esquinas, trapos de sombras, espacios de creación. Me asomo al dintel, el pintor se ha ido. Todo lo que él no es, se queda dentro, en una habitación sin puerta. Un grifo me recuerda al agua, una que llega de debajo de la tierra, a oscuras, entre óxidos y metal.  El agua que fluye. El agua que todo lo habita.

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