miércoles, 13 de febrero de 2019

Acuorazón


Debes saber que el corazón que late dentro no es el mío, el mío te lo quedaste cuando te lo entregué. Vete a saber donde está ese acuorazón que es tuyo. o al menos te lo di. 
Ahora tengo uno que le cuesta respirar, se atraganta, se engollipa y es cero rítmico, ninguno de los pulsos se acompasan en él. Yo pensaba que era de madera, pero cuando empezó a moverse y retumbar en mi cabeza resultó que es de metal. 
Ayer me pidieron que renunciara a lo que más daño me hacía y podés creerlo, (sí se´que me conoces tanto como para poder creerlo) apreté fuerte los labios para no dejar escapar el aire que me sirve para respirar. 
No quiero perderte. Ya he escrito y hemos hablado de eso. Ahora que tomo drogas, que nada siento, y que todo sueño, reculo en mi interior para recuperarte. No a ti. Sino para transformar mi corazón de lata en uno de verdad, en uno que sepa sentir. Y sé que es insano, y sé que es una locura y un desquicie ahogarme con mis propios vómitos, pero aún no puedo renunciar al aire que oxida, ni al corazón que lata.

No hay comentarios: