Debes saber que el corazón que late dentro
no es el mío, el mío te lo quedaste cuando te lo entregué. Vete a
saber donde está ese acuorazón que es tuyo. o al menos te lo di.
Ahora tengo uno que le
cuesta respirar, se atraganta, se engollipa y es cero rítmico,
ninguno de los pulsos se acompasan en él. Yo pensaba que era de
madera, pero cuando empezó a moverse y retumbar en mi cabeza resultó
que es de metal.
Ayer me pidieron que renunciara a lo que más daño
me hacía y podés creerlo, (sí se´que me conoces tanto como para poder creerlo) apreté fuerte los labios para
no dejar escapar el aire que me sirve para respirar.
No quiero
perderte. Ya he escrito y hemos hablado de eso. Ahora que tomo
drogas, que nada siento, y que todo sueño, reculo en mi interior
para recuperarte. No a ti. Sino para transformar mi corazón de lata
en uno de verdad, en uno que sepa sentir. Y sé que es insano, y sé
que es una locura y un desquicie ahogarme con mis propios vómitos,
pero aún no puedo renunciar al aire que oxida, ni al corazón que lata.


No hay comentarios:
Publicar un comentario