lunes, 27 de agosto de 2018

gAsto de eneRgía

Mi corazón genera energía suficiente para mover un camión durante 32 kilómetros, no sé a qué velocidad, ni cuanto pesa el camión o si está cargado o no. Pero sé que mi corazón, cada día, hace circular 7.000 litros de sangre en 100.000 latidos a una velocidad de 2 kilómetros por hora. Cuando te echo de menos y me cabreo yo sola entonces mis pulsaciones se aceleran, pero no tanto tantísimo como para entrar en taquicardia.
Dicen que en una vida media el corazón desplaza 453 toneladas de sangre, lo que no cuentan es en la dirección en el que se mueve ese volumen.
Si el cuerpo gasta al día entre el 60 y el 70% de la energía total en respirar, bombear sangre, digerir y pensar, yo, que respiro por automatismo, bombeo sangre sin proponérmelo, digiero por seguir el orden natural de las cosas y pienso casi constantemente en ti, gasto más de la mitad de mi energía en el absurdo. Y aún así, llego a la conclusión de que no la malgasto.
Me pongo a gastar energía en pensar si te hago un regalo o no por tu cumpleaños, y decido que sí, y casi sin proponerlo pienso en el qué, quiero hacerlo con mis manos, porque no quiero pagar por algo que te vaya a dar, envolverlo, enviarlo...ser políticamente correcta, cuando te daría una hostia que te volvería del revés, y me modero, y me acuerdo que nunca diste pie a nada, que fui yo la que siempre quise, la que intentó, la que se mantuvo y mantiene, la que provoca la conversación, la que a veces se planta y dice: hasta aquí y entonces razona...pobre, pero si no se entera de nada, y entonces decide enviarte un regalo...y vuelvo a gastar ese 45% de mi energía de vuelta a ti.
En un adulto el flujo sanguíneo cerebral es de 750 mililitros por minuto, a mí no me llegan ni los 50 milílitros. Me vuelvo idiota. Sé que soy idiota, y acepto todo este gasto de energía, ¿sabés por qué? Pues porque extrañamente este gasto es el único que me ofrece el efecto narcótico que me mantiene. Así que gasto energía en utopías. Aún sigo en ello. No te culpo, es cosa mía. Soy el gusano que se arrastra sin saber que lo que tiene que hacer de una puta vez es encapsularse en una crisálida y volverse mariposa.

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