Contigo estoy aprendiendo que el amor lo transforma todo, hasta el propio amor se transforma. El amor es besar tu boca para darte aliento y recibir el tuyo. Es besar tu piel para que mis labios sientan tu calor. El amor es cuidarte, porque sí, porque quiero hacerlo. Es sentir que no hay futuro porque lo único importante es sentirnos ahora con lo que sentimos y lo que somos.
Hay un amor que se deshace de la locura, instalado en el limbo de la cordura, en un extraño equilibrio entre lo que fuimos y lo que somos, sin que nos preocupe si seremos. Es un amor de cada uno hacia cada cual, para darse al otro.
He sentido que fui tu útero. No tu madre, sino la parte mujer que hay en ti. Sentí que te pertenezco, no porque sea una mujer y te ame, te pertenezco porque alguna vez fui tú. Es extraño, es casi imposible que dos almas que una vez fueron una puedan encontrarse y reconocerse, y sin embargo, por un instante yo sentí que eso fui. No sé si reconociste si hay algo de mí en ti, y no me importa. El amor es un sentimiento recíproco, pero no equitativo. El amor genera amor, y es esa incubación me mantengo. Soy una larva, un ser que se alimenta y aprende sobre nuestro amor.
Me siento bendecida porque amarte me hace libre. Me siento bendecida por la libertad de tu amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario