Sueño con el abrazo del desconocido que me haga volar. Que sepa llevar mis pies justo lo suficiente por encima del piso. Que me levante el pecho para que le mire solo a él. Y sueño con oler de cerca el sabor de la confianza más absoluta. Que mis ojos vuelvan a llorar al sonido de un bandoneón.
Y quisiera poder cantar las cicatrices de mi alma desde el aire que envuelve nuestros pasos.
La cosa más hermosa de sentirme bailar es tu abrazo.
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