Dices que cuando viajamos lo sutil queda, y pones el ejemplo del movimiento de nuestras manos, cómo el calor, la energía que fluye a nuestro alrededor se va quedando atrás. Y hablas de los viajes, y mantienes que si viajamos muy rápido, algo queda detrás, algo real, algún tipo de energía, esa que llamaremos sutil, no puede acompañarnos en el viaje.
Hasta ahora, hablando de mí, cuando he viajado han quedado atrás los abrazos que dí, las pieles con mis caricias, los recuerdos, las experiencias, pero no pensé que me desgastaba. Sin embargo, ahora que lo cuentas sé que llevas razón. Reconozco el cansancio, la falta de energía, y reconozco que si ando, en vez de montarme en avión, por ejemplo, me siento mucho más completa, y no sólo esto, sino que estoy de más.
Esta historia tuya, que ahora comparto me lleva a pensar en lo sutil, y confirmo que estoy hecha de una esencia absolutamente sutil. Pierdo más en lo mínimo que en la herida profunda. La vida me ha enseñado a cicatrizar, a recomponerme, a sobrevivir a las grandes heridas...sin embargo en este transitar de abandonar mi sutil, me pierdo. Estoy perdida. Estoy agotada.
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