Yo vivía en un país bello y los hombres lo destrozaron. Mientras esto ocurría y mientras se destruía unos cuantos, mujeres y hombres, quisieron seguir adelante hacia la utopía. Yo sabía de ese lugar porque me había pasado muchos años persiguiéndola, ordenando mis sueños, que diría el poeta. Yo estaba en ese país y me llegó la canción de la tierra, la de las voces campesinas de todas las ceremonias y los rincones de Europa, Asia, África y América, y descubrí mi voz interior. Cruzaba de un lugar a otro como si hubiera un puente hasta el Sur del alma. Él me enseñó que no están muertos los que descansan en la tierra fortaleciendo el alimento que nutre al pueblo que canta. El pueblo que libera, el que lidera. Yo, solo soy individuo que llora tu partida, me quedé sin el último trovador de las historias en primera persona.
(yo viví y fui tierra junto al mar)
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