Me siento madre de ese otro mundo que está pariéndose en este del que soy útero y soy sangre. Soy semen y soy vulva. Me siento extraña en estas venas que ni son azules, ni recorren mi piel, pero marcan la única frontera que admito: la del interior y el exterior.
Te recuerdo como un fantasma que nunca vi, y lloro tu Montevideo, el mío, el de Mario, el de los hombres sencillos, humildes y guerreros que lucharon por la dignidad universal. Te siento Tupac Amaru, y mi alma está morada.
Tengo el riomar en mi vientre y tengo la certeza de haberte respirado. Estoy feliz por reconocer en tu amada Ciudad Vieja el trozo de ti que dejaste. Sé que eres lo que dejas y mucho más. No voy a extrañarte, te llevo dentro. No hay lugar para el pasado, solo tiempo para el futuro. Soy Guidai de extrañas culturas y tú también estás es mí.
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