Lo admito, me porté fatal, lo hice muy mal, y en mi descargo diré que se me salía el corazón. En mi descargo diré que la piel me llevaba tan cerca de su boca, que no pude evitarlo. Sé que esto que te cuento te daña aún más. Lo siento, sé que mi honestidad te hunde.
El deseo, la risa, el aire, la libertad, las ganas de tocarse me llevaron a su lado. Tienes derecho a no creerme cuando digo que no lo planee, que lo he evitado, que te quise.
Quizás mi cuerpo proteste cuando te eche de menos, pero hoy es su ausencia la que me lleva a estas líneas. Es su cabeza la que duerme en mis sueños. Es su boca la que me frusta haber perdido. Es a él a quien quiero en la alfombra y por él, mataría al reloj. Y a la vez te pido que nos portemos como adultos y coexistamos en los mismos espacios.
Y sí , llevas razón, lo embarré todo. Lo hice mal, lo hice fatal. Lo siento. Pude haberlo hecho bien, pero no lo hice así, elegí la peor forma, y en mis descargo diré que las ganas de compartirme con él me pudieron.
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