viernes, 21 de mayo de 2010
Tras mi largo email
tus dos líneas de respuesta. Y tú no dices más de lo que yo cuento. Analizo la forma en la que me llamas, la coma tras el beso, la firma de tu nombre. Busco motivos para la ausencia del punto tras la frase, para el espacio vacío entre la idea y la despedida. Busco respuestas a lo que no pregunté. Creo que ni siquiera hay respuestas.
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