viernes, 21 de mayo de 2010

LaS Drogas de mi Vida

Está siendo un día duro. Son las 11 de la mañana y ya me he encerrado en el baño dos veces para llorar y una para darme una larga ducha. Sabía que podía ser un día duro. Tengo tantas ganas de beberme la botella de Jack Daniels que no sabía cómo decirlo. Tengo tantas ganas de que algo cambie que ya ni siquiera puedo esperar.

Ayer tuve una conversación dura. Si anoche fue extraño, hoy he amanecido rara. Y sentada aquí sólo pienso que nunca te dije todo lo que te amé de verdad. Sentada en el vater me he dado cuenta (otra vez) que lo único que nos unía era nuestra absoluta soledad. Cuando tú me decías lo solo que estabas y que no podías amarme, yo te miraba, pero no podía decirte nada. Dejaba que el silencio se instalara en mí, en nosotros, y trataba de explicarte a oscuras que yo me sentía igual de sola, que por eso necesitaba tanto la hija que no querías darme. Nunca te dije ni lo mucho que te amé, ni lo insegura que estaba de amarte. Yo nunca dije nada. Mi corazón helado heló todo mi yo.

Ayer me recordaron lo fracasada que me siento. Y me defendí, con uñas y con dientes, diciendo que había aprendido tanto de la vida que no sentía mi fracaso. Me defendí mintiendo. Tú eres mi fracaso. El mío, que no el tuyo, porque tú nunca quisiste luchar conmigo.

Ya no me machaco con eso, es sólo que hoy el mundo me ha devuelto mi tristeza, y no he podido soportarla. Es que hoy necesito las drogas de mi vida, y tú lo eres.

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