miércoles, 28 de abril de 2010

38aBriles

He cumplido 38 años. No hay muchas gatas que lleguen a mi edad. Ha sido en luna llena, al pie de la torre que, a veces, me cobija. En estos años he perdido alguna vida, pero he vivido muchas más. He abandonado sólo cuando ya no tenía fuerzas para continuar, incluso una vez continué cuando ya no tenía fuerzas ni para respirar.
Tengo dos tatuajes, una cicatriz en la cara, otra en el vientre y una espiral en la oreja que me recuerda adónde no debo volver. Mis ojos siguen siendo de marihuana cuando mi piel se excita, y sigo creyendo en mis entrañas más que en mi cerebro.
En estos años he aprendido a desperezarme y a mimarme como la gata que soy. Ahora sé porqué muerdo a los que atacan a los míos y defiendo a mi camada.
Busco gatos por los tejados para inventar las lunas que no existen. Yo, sigo reivindicando el espacio. El amor me da la libertad y me devuelve la gata que soy.
No sé en qué tejado andaré el año que viene, pero me gustaría estar cerca del mar.

1 comentario:

Ricardo Guadalupe dijo...

Una espiral tatuada en una gata. Qué cosa más hermosa. La espiral es mi símbolo favorito. Para mí representa la interrelación existente entre todos los elementos de la Naturaleza. Y cómo no, la evolución de la materia hacia el espíritu, el camino ascendente de la evolución. 38 abriles, y siempre a más, como la espiral (lo digo sin conocerte, pero me da a mí que es así).

Mucha felicidad.