Si tuviera 17 años estaría montada en un bus destino Madrid, para llegar al lugar en el que sé que estarás a partir de las 20:30 y ver tu cara de sorpresa. Pero hace 20 que no tengo 17. Si tuviera 15 años robaría por tu boca, pero hace más de 20 que no los tengo. Tú mereces las locuras de los 17, aunque respondas a un tipo de más de 30. Es lo que nos hizo estar juntos. Al menos así lo siento yo.
Tienes la serenidad del que sabe lo que quiere, y yo estoy desquiciada.
Soy yo la que debería controlar esta situación, y tú el que debería sentirse arrastrado por ella. Pero nada de eso ocurre. Yo, que soy una gata y no sé nadar, trato de mantenerme a flote, para no malgastar las vidas que no tengo. Y tú andas por el mundo ignorando mi sombra. Estoy desquiciada...pero es lo que hay, y como un tremendo sabio dijo más de una vez: las cosas no dependen de ti. Quizás las cosas no, pero verte esta tarde sí dependía de mí, y de un billete de autobús...
Esto me recuerda a Fernando, y un curso de guión en Córdoba. Esto me recuerda a una vida en la que pensaba menos y vivía más. Más fracasos, más impulsos, más decepciones...una vida tan irreal como la que sueño ahora. Una vida en la que no me preguntaba tanto qué hubiera pasado...una que tú me ayudaste a recuperar cuando tuve el impulso de contarte lo que sentía.
Mi locura es sólo mía, nace sólo de mí, está sólo en mí y en mi propio conflicto.
Tú sólo fuiste el viento que desató la tormenta...y tras la tormenta vendrá la calma (la flor que hay en ti).
jueves, 8 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario