Hoy he vuelto a recordar El Consuelo (libro de Anna Gavalda) y he recordado el haiku que tanto me gusta, ya aún no sé si ya lo he compartido con vosotros es:
Sube despacio
pequeño caracol
¡estás en el Monte Fuji!
Bueno las gatas no somos muy buenas con los caracoles. Normalmente no llaman nuestra atención, porque son tan introvertidos y lentos que apenas les hacemos caso. Pero si uno de ellos nos atrae, entonces nos mata (aquí no vale lo de la curiosidad mató al gato) porque ante nuestros impulsos aparece la paciencia del caracol.....¡bueno! si veo alguno por ahí esta noche deslunada lo miraré, por si se mueve.
De todas formas cada vez soy menos gata, y me gustan más los haikus.

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