jueves, 19 de noviembre de 2020

risA

Quiero invocar la risa en mi garganta, la fuerzo, la oprimo, la maltrato para ello, y se resiste.

Mi risa se muestra victoriosa en su silencio, como si fuera un preso al que la tortura solo infunde razón.

La provoco con líneas de humor, con programas absurdos, con gangs inteligentes, pero nada, la risa indiferente ante tanto estímulo, solo se asoma a mi boca. Roza mis labios, esboza la sonrisa y se oculta.

El vino, las drogas, las carcajadas en la playa no hacen sino recordarme lo falsa que es. Escucho mi risa en mi interior riéndose de lo patética que soy, y la otra, la risa impostora llora en forma de jolgorio.

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