Lo más bello que veo en el día es tu
cuerpo desnudo al acostarme.
Al acostarnos.
Ventanas que dan a una primavera que no
llega.
Contraventanas que capsulan mis
sentidos.
Nubes que tapan el futuro.
La única belleza de mi espacio es tu
cuerpo.
La única belleza de mi tiempo es tu
deseo
Balcones sin vida.
Vecino, qué sospechas.
Delincuente, qué transitas.
Adolescentes en la vejez. Niños sin
infancia.
Juegos pospuestos tras los muros de una
tierra enferma.
Rebelde hipocresía de quienes
decidieron por todos.
La belleza de tu cuerpo que se hunde en
mi cama.
Mi cama como reducto de la
belleza que me queda.

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