Quédate a mi lado, no te marches más.
No me dejes sola otra vez. Eres lo que más necesito. Mi alegría.
Quédate conmigo. ¿Qué soy yo sin ti? Tú, que eres mi otro yo. Tú
mi mejor yo. Ese yo capaz de estar parada y saber lo que quiere. Ese
que derrota miedos e inventa puentes invisibles. Ese yo capaz de
creer en mí. Ese, que soy cuando soy yo, me completa. Yo en mis 360
grados.
No te marches más, no puedo recuperar
la parte que amo de mí si no estás. Me quedo encogida dentro de mí
cuando no me arropas. Sin expresión cuando estoy vacía de ti. No
me quiero cuando no estás dentro. Desesperada, me pica la piel, te
busco fuera como si alguna vez te hubiera cagado. Lo que ocurre es
que te escondiste tanto dentro de mí. Has huido tanto por el daño
que te hice que ahora, mi yo, mi yo completo, ya no vive conmigo. Te
comprendo. Yo tampoco me gusto sin ti. Yo también me destruyo sin
ti. También me deshago de mis capas por si alguna vez te recupero.
Pónmelo fácil. Soy mi propia Santa Compaña.

No hay comentarios:
Publicar un comentario