Quiero quedarme con los brazos
abiertos, y no cerrarlos. No quiero cerrarlos ni sobre la tierra, ni
en mí. Quiero vomitar todos los besos que me
producen úlcera y me sangran en el colon. Quiero sacarme los ojos
para no mirar ni dentro ni fuera, y que mi cerebro vacío se llene
con el universo mutante. Quiero derramar tanto sudor sobre mi piel
que limpie mis tatuajes. Estoy en proceso destructivo y disruptivo. Quiero la
podredumbre, el moho, la calcificación de todos mis sueños, de todo
mi yo y que el tiempo erosione los puentes sobre los que volé.
Quiero que el aire se resista a salir,
que el viento asfixie mis pulmones, y luego colapse mis riñones. Y
quiero que todo esto ocurra porque esta emoción estrangula mi futuro
y ya no soy. No soy la mujer del poder sobre los pies, la mujer
repleta de magia, la mujer que se amaba. Ya no puedo amarme. No estoy. Ana, te odio por haberme llevado, Ana te odio por haberme abandonado.

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