Mar tiene miedo a las palabras, por eso las calla. Mar tiene miedo porque desde hace tiempo siente que las palabras se hacen de verdad.
Una vez Mar dijo viento y ahora siente y sabe que puede volar. Cuando Mar dijo agua, comprendió lo que era. Si decía tierra la savia entera circulaba por ella. Con el fuego, el hielo, el volcán, la sal, el atardecer...con todos los fenómenos a Mar le iba bien. Por eso Mar era muy feliz con sus palabras, cuando son concretas y saben a papaya, a mangobiche, al olor de hombre...en cambio, ahora, cuando no consigue hacerlas concretas la hieren. Mar aún no sabe cómo poner detalles a los conceptos como amor, novio, tristeza, felicidad, decepción, cariño, esperanza...
Por ejemplo, un día Mar dijo tengo miedo, y desde entonces el miedo no se ha ido. También un día pidió amar, y desde entonces algo le presiona con tanta fuerza el corazón que apenas puede respirar, y su estómago flota, y su cabeza sueña, y su sonrisa siempre está fácil...pero el miedo no se ha ido.
Y ahora Mar guarda silencio. No habla. Camina por la calle sin mover su boca.
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