miércoles, 24 de octubre de 2012

zApaTos de CeniCienta

Ayer compré mis zapatos de Cenicienta. Compré dos y no son de cristal, en mi piel ya tengo bastantes cicatrices. Suficientes. me gustaría perder uno de ellos, para que alguien tratara de encontrarme. Yo no voy a bailes para no buscar a príncipes, monto en carrozas que llevan el nombre de Transantiago porque sé que no se convierten en calabaza. Esta mañana miré mis zapatos en el armario, los cogí, me los puse y eché a andar. A solas bajé las escaleras sabiendo que, al menos uno de ellos, espera ser perdido.



(para Javier que encuentra Cenicientas en vez de princesas)

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