A sabiendas que no debía, llamé. A escondidas de mi cerebro lo hice, a espaldas de mi corazón, yo llamé. Y oí tu voz que no sé si enmudeció al escucharme o ante la duda de si era yo de verdad. La duda que ahora me podría atormentar y que no llega. La duda que espero haber levantado en tus epiteliales.
Una vez más no tuve lo que quise...yo quería hablar contigo, saber cómo te va y nada de eso sucedió. Puedo imaginar tu mano sosteniendo un móvil y mirando fijamente la pantalla sabiendo que soy yo y tratando de confirmar tu decisión: no, no se lo cojo. Pero también imagino la situación contraria, tú sin saber que existo, tú sin saber que llamé, tú sin oír mi mensaje en el contestador, tú sin mí, tú como siempre has sido. Solo existimos porque fuimos dos. Porque sueño, ya no lo estoy (Leolo)
miércoles, 8 de agosto de 2012
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