Caipiriña de Fresa, uno, por favor. Y dijiste, ¿fresa? fresa para los pezones de fresa. Son de mora te dije yo. Mis pezones son de mora. Después de esta conversación entre surrealista y absurda te volví a pedir dos Caipirinhas más. Los dos de fresa. No podía hablar contigo, tú currabas y yo estaba con un amigo.
No volveré a ese bar, y eso que los caipirinhas están de muerte, pero no pasaré porque tú no me recuerdes, ni a mí, ni a mis pezones.
Por cierto, gracias...mi amigo no entendió porqué te tomaste con nosotros el chupito de mora. Dijo que estabas flipado, y que me estabas camelando. Puede.
Me gustan los encuentros que nunca se dan.
;)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario