martes, 24 de agosto de 2010

betTer wAy

Hoy, que estoy buscando una grieta en esta pompa de jabón, me pongo a escuchar a Ben Harper. Es que el pañuelo en la cabeza me traslada a la isla que arde. Aún no sé porqué sigo esperando a un ángel, mientras él mismo me da la bienvenida a un mundo cruel. Son las cosas de la dicotomía. Yo debería ser feliz si fuera ella, pero no lo estoy. Sin embrago sí fui ella, y estuve bajo el sol. Hablo con tanta soltura de los que no son capaces de ser felices, que a veces me pregunto en qué lado del abismo estoy yo. Sólo de los momentos, sólo con los momentos, sólo de momento.
Lo dicho, miro al mundo directamente a los ojos y creo que existe un camino mejor.

1 comentario:

perrosinrabo dijo...

La miseria de la realidad diaria es uno de esos helados de galleta de chocolate y nata de toda la vida... la nata de añorar con desgarro lo perdido, y el chocolate de no acabar de hallar ese lugar mejor que no sabemos ubicar en el mapa, y ese tiempo mejor que no registran las esferas del reloj.

Es lo que hay.

Y pese a todo, sonrisa en la comisura de los labios, aunque sea solo de un lado. Porque al soñar, yo no lo estoy...¿recuerdas?

Salud y suerte por los tejados.