Confieso que aún te amo. Verbalizo y escribo sobre ello para que se haga realidad, porque en mí apenas queda aliento para tanto. Soy la que se sienta a ver ponerse el sol y eso le hace feliz. Soy la que ha deseado la arena en tu piel. Soy la que buscó la condena de tus cicatrices. Yo soy todas ellas. La única que estuvo incondicional en tus fríos. Soy yo la misma gata que confiesa morir por tu indiferencia mientras desea sentirse amada. Khallwa es la que no tiene más vida que las que te quiso dar (por supuesto que hubo condiciones).
Sigo aquí, que es el punto medio de la nada. Esta es la mejor situación para pasar a otra vida, es mejor, infinitamente mejor que permanecer aquí, en este tejado por si tú decides regalarme una falsa caricia y un alba lejana al amanecer.
Te llevaste de mí la posibilidad de amar. Me duele tanto que me hayas quitado mi propia necesidad de amar. Te di lo que jamás quisiste, y a pesar de todo sigo frente al teclado con un hígado en reconstrucción.
Escribo para recuperar lo que siento.
Quiero vivir.
Quiero dejar de escribir.
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