Anoche yo era una gata en tu tejado. Hoy me he ido de excursión con una "amaiga". Yo no llevaba puesta ninguna de mis vidas. He vivido magia. Llevaba tiempo sin sentirla, pero estaba aquí. He podido bailar descalza (a veces las gatas llevamos botas para correr más rápido). Han maullado la ausencia de mi nombre para decirme que tengo que encontrarme. Había un clarinete. Había dos botellines de cerveza bajo la caja del alma. Las gatas somos así de curiosas. Camisa Pedro del Hierro y 2 días huyendo sin valor. Las gatas también podemos ser brujas, sobre todo las que nos pintamos las uñas de los pies. Esos pies que están al final de las piernas, o de las patas, que se abren o se cierran, al marcharte y al seguirte. Volvió un gato con el que pasé frío. Esta noche de aquelarre, he vuelto a ser una gata en mi tejado. Hoy he vivido muchas vidas, y ninguna ha sido con Atlas. Todas han merecido la pena. Ninguna ha sido para él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario