Hoy creo que no tengo nada que decir, y sin embargo me ha apetecido mirarme un poco. Verme un poco. Estoy resfriada, quizás por eso mis ojos están cargados y no consigo respirar bien. Quizás es por eso. O por la tristeza que siento. Por este vacío que me lleva a la negación. Mientras amadios estaba en mi interior yo sentía consuelo, sentía que podía refugiarme en su imagen. Ahora que he comprendido que todo mi futuro depende de mí, y que no puedo desearle tanto como lo hice, ni le amo de una forma tan natural como lo hice, ahora que he valorado y que he decidido no amarle, ahora estoy vacía. Una vez decidí amarle a pesar del daño que me hace. Una vez me sentí plena en mí porque podía amar. Me equivoqué, y aunque ya me advirtieron, incluso él me advirtió yo seguí apostando. (es lo que tenemos los Tauros, creemos que podemos hacer girar el mundo en otra dirección). Nada era importante, ni siquiera él. Le amé de la forma más egoista que he querido, sin esperar respuesta, sin tener en cuenta el feedback, le amé desde mí y para mí. Y ahora, después de algunas cosas que han sucedido, ahora me gustaría escucharle, pero ya no hay nada. Ahora no puedo. No de momento.
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