
Llegó. Digo la lluvia. Me ha humedecido la piel y el alma. Me ha gastado las pupilas. Me ha hecho saber que tu piel no es mi esperanza. Que tus besos son el preludio. Que te echo de menos entre las gotas. Que el agua me lleva hasta tus pezones. La lluvia me ha mojado y ha devuelto la sangre a mis entrañas. Desde el arcoiris no hay gotas para tus zapatos. Beso la lluvia aunque tú no estés, a pesar de ti, través de ti.

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