jueves, 27 de octubre de 2016
Lo que no mANdé
Audio
Buen día Joaquín, me hubiese gustado escribirte esta carta a mano, entregártela, que ella en sí fuera un objeto que te ilusionara. ¡Y tirarte de las orejas por tu cumpleaños!
Tengo que contarte que en estos meses he estado trabajando mucho en mis sentimientos y en la manera en la que gestiono mis emociones. Y me siento muy satisfecha. Tengo que darte la razón y las gracias por muchas cosas que me decías, y haber trabajado en mí no implica ni que sea mejor persona, ni que haya conseguido grandes logros. Como te dije estoy tranquila, en calma, no puedo saber mucho más y en realidad no me importa.
Quiero decirte que aún te sigo amando de una forma incondicional. Aunque puedo estar equivocada. Pero una cosa es el amor que siento y otra lo que me gustaría haber tenido contigo y si hablo en pasado es porque, aunque no me ignoras del todo, interpreto que ya no hay nada entre nosotros. Ambos sabemos que amar en desequilibrio es tremendamente perjudicial. Es absurdo hablar del dolor o del perdón. Yo ya me he perdonado. Yo me siento bien con la manera en la que te guardo. Por supuesto que me encantaría tener la oportunidad de estar juntos, mirarte y acariciar tu cabeza, sabiendo que puedo expresar esto sin que ninguno de los dos tengamos miedo por ello. Pero ambos sabemos que eso no va a ocurrir. Ya no estoy enfadada porque no pudieras o quisieras decirme adiós. Ya no espero ningún tipo de explicación. Tampoco estoy enfadada porque no te enamoraras de mí.
Me está costando mucho entender, de hecho aún no soy capaz, que la persona con la que quiero compartir mi vida no puedes ser tú. ¡Mira que has tratado de dejármelo claro veces! Aún sigo creyendo que un día vamos a estar preparados, que van a pasar dos años, que te acordarás de mí, sigo esperando que un día vengas a buscarme, pero sé que eso no va a pasar. Eres como el propio Montevideo, el lugar en el que me gustaría vivir, pero no me deja. Hay decisiones que no dependen de mí. Son dos certezas: saber que es el lugar donde puedo ser feliz y saber que puedo ser feliz en otro lugar.
Te he prometido mil veces que no te llamaría, y no lo he cumplido, pero ahora sí, es fácil, sólo tengo que bloquearte en Facebook, de algo van a servir las redes sociales. Quiero que sepas que me angustia mucho hacerlo y sentir que todo se fue. Así que este es mi regalo de cumpleaños, dejarte ir…querido Vlad yo desaparezco.
Sé que tú has tratado de cuidarme y protegerme de ti más de lo que yo misma he hecho. Sé que dices que no te conozco, y sin conocerte admiro muchas cosas de ti, tu capacidad de análisis, tu lealtad, tu sentido del humor, la sensación de pertenencia que tienes, tu ingenuidad y primitivismo al amar. Yo quiero seguir amando tu bondad, tu honestidad, tu sinceridad y amar hasta tus miedos, aunque estos sean pura fachada. Si hay otra realidad, no me interesa. Ni siquiera me importa. No quiero envenenarme. Soy perfectamente consciente de lo que te complicas y te complican la vida, y también sé que no eres como yo. Yo soy de hablar, y hablar, y tú eres un hombre de acción y la omisión es una acción en sí misma.
Quiero que sepas que eres tremendo tipo, alguien con quien yo tenía que encontrarme. Esto es así, yo volví para que nuestras vidas se cruzaran.
Seguro que al cerrar esta carta pienso en todo lo que a mí me gustaría oír y tú no me has dicho, seguro que pienso en todas las conversaciones que tú no quieres tener, pero ya no puedo seguir escribiendo solo para tener la sensación de que habrá una respuesta. Estoy derrotada, pero bien.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario