Era inevitable que yo sintiera que te perdía. No evitable.
Era imposible creer que no daría nada. No hubiera sido yo, sino otra en mí.
Era inevitable que en algún momento la tristeza llegase. No evitable.
Ha sido inevitable ser feliz contigo, a tu lado y sin ti.
Yo, khallwa, reconozco que no he querido evitar ninguna de las cosas que hoy me resultan inevitables.
Y de haberlo hecho no hubiera sido yo, sino la cobarde que a veces me acompaña y que algunos llaman sensatez.


No hay comentarios:
Publicar un comentario