viernes, 13 de mayo de 2011

reventÁ de taNto besaR

Es que no termino de aprender, ni de saber pedir deseos. Primero quise un chico interesante, y lo encontré, pero tenía un crío de 4 años y una mujer, así que más allá de dejarme comprar un clavel (blanco) para mi pelo no me dejé nada más.
Y especifiqué más en el deseo: un chico interesante y que esté disponible. Y lo encontré. Fue todo lo bueno que son las cosas que son buenas, breves y buenas. Tanto deseo por mi boca me dejó reventá, con los labios y la piel ensangrentados. Inyección de adrenalina para mi espíritu, para que pueda seguir vagando.
Y después, después de la batalla, de haber sido enemigos íntimos, más besos para despedirnos con la certeza de que no nos buscaremos más.

Ahora me queda el tercer deseo, a ver si soy capaz de pedirlo bien.

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