Me abrazo mientras cantas para no dejar que mi alma salga de mí. Cruzo los brazos sobre mi pecho, para que el corazón no vibre más allá del latido. Siento que la piel se eriza, y sólo dejo que las lágrimas se derramen de mi interior. Se me desbordan las entrañas. Tu voz me llega al vientre y se reparte entre ovarios, óvulos y útero. Comparto contigo lo que en mí hay de creación y de creadora.
Gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario