Ya casi no me acuerdo de lo terrible que ha sido el día. He llorado tanto mientras viajaba, tanto, pero tenía que seguir en ruta, viajaba, otra vez viajaba, de nuevo huyendo o buscando espacios, o dejándome llevar por ellos. Las lágrimas han empapado el casco. Y luego la vida me lo ha hecho algo más complicado. Sin móvil, sin tarjetas, sin carnet...sólo con la frustración. Pero ya ha pasado, no hay nada que las drogas no hagan parecer lejano, ni siquiera la soledad.
Para eso existen las drogas, para que olvidemos lo terrible que han sido los días.
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