Decía Neruda, que estos eran los últimos versos que escribía, decía Neruda, porque yo no puedo saber cuándo será mi último pensamiento hacia ti.
Me duele la confirmación de que no me amas. Me duele terriblemente porque yo soy buena para ti. Me destroza reconocer tu indiferencia, o el uso que diste a mi fe.
Me duele abandonar mi amor por ti de una forma tan anti-natura para mi.
Pero estos no son los últimos versos que te escribo. Sé que no lo son. Ojalá lo fueran.
Yo te amo, y no sólo te amo, sino que yo quiero amarte cada día.
Sin embargo no te quiero en mi vida, ¡como si tuviera el poder de decidir! Tú has decidido por mí, en realidad, no has tenido que decidir porque yo no soy nada para ti. Y lo que es aún peor: tú me lo dijiste, sólo que creí más a tus abrazos que a tus palabras. Me engañó tu necesidad.
No sé si somos los de entonces, pero quiero creer que yo no lo soy. Y ese es, ahora, mi credo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario