Me estoy pariendo. Me duelo a mí misma en mi parto. Estoy naciendo y es tan doloroso (imagino) como la primera vez. Lo es más. He sufrido mi propio aborto, me he perdido y he vuelto a ser zigoto tantas veces, que ya no sé de donde vengo. A veces siento contracciones tan fuertes de mí misma que el dolor no me deja avanzar. Apenas puedo luchar. Sólo me queda respirar hondo, y esperar el próximo empuje, la próxima cicatriz. Siento que no sé si seré más mujer, más niña o más falo en todo este proceso. Sé que lo que salga de este absurdo paritorio será un nuevo yo. Llevaré en mí, de forma inevitable, mi memoria genética. Mi capacidad del miedo, el sentido de la supervivencia. Respiraré el recuerdo de lo que fui. Tendré las vidas pasadas dentro de mi futuro presente. Seré algo que aún no sé lo que es. Esta vez sólo sé que me duele. Esta vez el dolor se asocia a la vida y no a la muerte.
miércoles, 17 de junio de 2009
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