martes, 26 de agosto de 2008
ser-Anónimo
Cinco minutos antes yo era un ser-anónimo. Me escondía en la penumbra. En el juego de quiero que me conozcas pero no arriesgo nada. Hasta entonces lo fui. Ahora me siento desnuda, pero cómoda. Mucho más que si sólo tuviera las bragas y aún quedase algo más que enseñar. No queda nada. Y quedo yo, en mi absoluta plenitud, en mi desconcertante todo. He descubierto que soy una exhibicionista nata, de esas que se esconden en la ceguera de los focos. Quizás haya perdido intimidad, seguro que la he perdido, pero también he ganado la fuerza de lo públicamente anónimo. Me gusta esta forma de combatir. De sentir que doy algo, cuando doy sólo ficción.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario