martes, 10 de junio de 2008
65Horas
Ayer volví a la esclavitud. Ayer, el Consejo de Europa, aprobó que la jornada laboral pueda extenderse hasta las 65 horas. Lo bueno de trabajar tantas horas es que tienes menos tiempos para vivir, menos para crecer, menos para pensar, y por supuesto no te quedan ganas ni fuerzas para escalar estellas. Pero todo será voluntario. O tienes la voluntad de hacerlo, o buscamos a otros que la tengan. Anoche no miré la luna. Ayer entendí a las mujeres que creyeron que las cosas cambiarían. Ayer de nuevo la balanza se inclinó hacia la izquierda, hacia el interior. Si el trabajo dignifica, yo quiero ser indigna. Renuncio a levantar la cabeza al recoger mi nómina, renuncio al tiempo de la productividad, renuncio a la servidumbre, y reivindico mi derecho al tiempo. Yo, si puedo elegir, elijo 65 horas para vivir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario